Con drones y algoritmos, el INTA logró reducir más de la mitad el uso de nitrógeno en girasol

La agricultura de precisión sigue mostrando resultados concretos en el campo argentino. Un ensayo realizado por el INTA Reconquista, en Santa Fe, demostró que es posible reducir de manera significativa el uso de nitrógeno en cultivos de girasol sin resignar rendimiento, gracias al uso combinado de drones, sensores multiespectrales y algoritmos de análisis.
El dato más fuerte del trabajo es que, en varios sectores evaluados, la cantidad de fertilizante aplicada fue menos de la mitad respecto del esquema tradicional.
Menos fertilizante, sin perder producción
El estudio se enfocó en mejorar la eficiencia de la fertilización nitrogenada, uno de los factores más importantes —y costosos— dentro del manejo agrícola.
En lugar de aplicar la misma dosis de nitrógeno en todo el lote, el equipo del INTA avanzó con un sistema de manejo sitio-específico, es decir, una estrategia que adapta la cantidad de fertilizante según la necesidad real de cada sector del cultivo.
Según explicó el investigador Gonzalo Scarpín, el objetivo fue usar información precisa para tomar mejores decisiones.
“Logramos reducir de manera significativa la cantidad de nitrógeno aplicado sin perder rendimiento. La clave fue usar información precisa del cultivo para ajustar la fertilización en cada sector del lote, dándole a cada ambiente exactamente lo que necesita”, señaló.
Cómo funciona la tecnología
Para obtener esa información, los especialistas realizaron un vuelo sobre el lote con un dron equipado con sensores multiespectrales.
Ese equipo permitió relevar el estado del cultivo a través de distintos índices vegetativos, como:
- NDVI
- GNDVI
- NDRE
Estos indicadores permiten detectar diferencias de vigor, desarrollo y estado nutricional dentro del mismo lote.
“Previo a la fertilización realizamos un vuelo con dron que nos permitió obtener mapas muy detallados del cultivo. Esa información es la base para tomar decisiones más precisas”, explicó Scarpín.
El rol de los algoritmos
Una vez obtenidos los datos, la información fue procesada por un algoritmo, que transformó esas diferencias observadas en un mapa de recomendación de fertilización.
Es decir: el sistema no solo muestra cómo está el cultivo, sino que traduce esa lectura en una decisión agronómica concreta.
La especialista Daniela Vitti Scarel, también del INTA Reconquista, detalló:
“El algoritmo traduce los colores del mapa en una recomendación concreta. Así podemos aplicar más nitrógeno donde el cultivo lo necesita y menos donde no hace falta”.
Qué mostró el ensayo
El trabajo comparó tres escenarios distintos:
- fertilización tradicional con dosis fijas
- fertilización variable según ambiente
- y parcelas sin aplicación de nitrógeno
Los resultados fueron contundentes:
- en los tratamientos variables se usó mucho menos fertilizante
- en varios casos, la dosis total fue menos de la mitad
- y aun así, los rendimientos se mantuvieron competitivos
Esto permitió mejorar la llamada eficiencia en el uso del nitrógeno, es decir, cuántos kilos de grano se logran por cada kilo de fertilizante aplicado.
Más eficiencia, menos costo
Además del impacto agronómico, el resultado también tiene una lectura económica y ambiental muy importante.
Usar menos nitrógeno implica:
- bajar costos
- mejorar la rentabilidad
- evitar aplicaciones innecesarias
- y reducir el impacto ambiental asociado al exceso de fertilización
En un contexto donde cada insumo pesa cada vez más en la ecuación productiva, este tipo de herramientas aparece como una alternativa concreta para producir mejor.
Un camino cada vez más firme en el agro
El trabajo del INTA Reconquista vuelve a poner sobre la mesa el enorme potencial de la agricultura de precisión.
La combinación entre:
- drones
- sensores
- análisis de datos
- y algoritmos
ya no aparece como una tecnología del futuro, sino como una herramienta cada vez más real para transformar la manera en que se toman decisiones en el campo.
Y el mensaje que deja este ensayo es claro: con más información y mejor tecnología, se puede producir con mayor eficiencia, menor costo y sin resignar rendimiento.












