Condenaron al conductor de la lancha que mató al hijo de Storani pero no quedó detenido

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Pablo Torres Lacal (55), el conductor de la lancha que provocó la tragedia en la que murieron el hijo del dirigente radical Federico Storani, la mamá del menor y un amigo del imputado, fue condenado a la pena de nueve años de prisión, pero no irá a la cárcel hasta que el fallo quede firme.  

La resolución se dio a conocer cerca de las 14 de este viernes 17 de noviembre por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 1 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Ortolani, Sebastián Hipólito Urquijo y Gonzalo Aquino.

El jueves 31 de marzo de 2016, cerca de la medianoche, la embarcación conducida por Torres Lacal se desplazaba casi volando por las aguas del río Luján, en el Delta del Tigre. La visibilidad era nula y la velocidad de la Fishing 551, bautizada Shark II, la máxima posible, pero eso poco le importó al piloto que manejaba haciendo zigzag. 

Manuel tenía 14 años. Viajaba con su mamá y otras cuatro personas en la lancha Mad II, una Bermuda Caribbean azul, cuando fueron embestidos por Torres Lacal. El bote se partió al medio y el hijo del exministro del Interior Federico Storani falleció en el acto, aunque su cuerpo recién fue hallado tres días después en la orilla del río Luján, en el partido de San Isidro. También perdió la vida su madre y expareja del dirigente radical, María de los Ángeles Bruzzone (45), y Francisco Gotti, uno de los pasajeros. 

El conductor de la lancha que provocó la tragedia nunca estuvo detenido por este caso y este viernes fue hallado autor penalmente responsable del delito de “homicidio simple con dolo eventual”. 

La decisión de los jueces fue unánime y se basó en los “parámetros que surgieron del análisis de la prueba, los cuales determinaron que la conducta asumida por Torres Lacal traspasó el ámbito de la imprudencia, para convertirse en un hecho doloso”.

Para los magistrados, el acusado manejaba “una lancha deportiva, en horas de la noche, en un río que por sus características topográficas y geográficas presentaba escasa o casi nula visibilidad”. 

Según señalaron, “lo hacía a excesiva velocidad y sin rumbo fijo –o dicho de otro modo, realizando movimientos ondulantes o de zigzag–, con un accionar errático e impredecible, y sin respetar la debida vigilancia y la velocidad de seguridad que exige el Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes”. Su conducción temeraria provocó la muerte de María de los Ángeles Bruzzone, su hijo Manuel Storani, y Francisco Javier Gotti.

Los jueces, además, determinaron que Torres Lacal administró un riesgo sumamente amplio con su proceder, “en plena conciencia y conocimiento de sus actos, y habiendo sido advertido, momentos antes, de un posible desenlace como el que finalmente ocurrió, por un empleado de la estación de servicio donde previamente el acusado había concurrido a cargar combustible a altísima velocidad”.

“Le dije que trate de andar un poco más despacio porque así se puede llevar a alguien por delante”, recordó el empleado del lugar, aunque el conductor no cambió de actitud y continuó conduciendo a toda velocidad.

El condenado permaneció inmóvil en la sala de audiencias durante la lectura del fallo y poco después se retiró para reencontrarse con sus familiares. Hasta que la sentencia quede firme, deberá cumplir varias condiciones como no salir del país ni ausentarse de su domicilio más de 24 horas, salvo previa autorización del Tribunal.

Torres Lacal comenzó a ser juzgado el 2 de octubre pasado, siete años y medio después de la tragedia que provocó.

En sus últimas palabras, el acusado pidió “perdón” y dijo que “es muy difícil estar en este lugar”. “Escuché cosas difíciles de encajar con lo que siento que es mi personalidad”, aseguró.

El fiscal Diego Callegari, en su alegato, había solicitado una condena más alta: pidió una pena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo. La defensa, por su parte, reclamó la absolución del imputado al entender que “no existe una sola prueba directa”.

“No puedo estar contento jamás”

R.P.

Federico Storani siguió todas las audiencias y aseguró sentir alivio apenas se conoció la condena a Pablo Torres Lacal. 

“La primera sensación es de alivio. No puedo estar contento jamás, porque nadie me va a devolver la vida ni de Manuel, ni de Ángeles; y tampoco me gusta que haya personas que sean privadas de la libertad, por una cuestión ideológica, pero tiene que haber un nivel de responsabilidad en el funcionamiento de las instituciones para que la sociedad mejore su calidad”, dijo Storani.

Poco antes del fallo, amigos y familiares de Manuel empapelaron la entrada del tribunal a la espera de la sentencia con fotos de las víctimas y carteles que decían: “Más de 7 años esperando, justicia x Ángeles y Manu”. 

Más de cien personas se concentraron en el hall de los tribunales y cuando se conoció la condena se escuchó un grito de “¡vamos!”.

“Estoy muy conforme, estoy muy agradecido con el tribunal. No sé mucho de leyes pero que haya sido unánime quiere decir que este muchacho mató a mi hermana y a Manuel. Después de siete años y medio sigo con la misma sensación de cuando me llamaron por teléfono para avisarme lo de mi hermana”, apuntó Javier Bruzzone, hermano de Ángeles.

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