La diseñadora argentina Anabella Bergero ha encontrado en Sarasota, Florida, un nuevo hogar que le ha permitido reconectar con sus raíces y explorar su identidad a través del arte y la comunidad. Tras una trayectoria que la llevó por ciudades como Buenos Aires, Londres y Nueva York, Anabella asegura que este lugar le ha ofrecido una experiencia única, vinculada a la vida comunitaria.
«Sarasota tiene una historia extraordinaria, marcada por la influencia de la familia Ringling, conocida por su legado circense. Esta ciudad combina mansiones históricas y un ambiente cultural vibrante, creando un espacio donde el arte y la belleza coexisten con un ritmo de vida más tranquilo», explica.
Desde su infancia en Córdoba, Anabella ha estado inmersa en el mundo de la moda, desarrollando su marca Maison Nomade y presentando sus colecciones en importantes pasarelas. Sin embargo, su viaje no solo ha sido sobre alcanzar el éxito en la industria, sino también sobre la búsqueda de un propósito más profundo en su vida creativa.
La llegada a Sarasota le ha permitido enseñar en el Ringling College of Art and Design, donde se siente inspirada por el deseo de empoderar a las nuevas generaciones de creativos. «La enseñanza de Emprendedurismo para Creativos no solo brinda herramientas a los estudiantes, sino que también crea un espacio de colaboración y crecimiento», comenta.
Anabella destaca la importancia de la comunidad en su proceso de aprendizaje y la manera en que las interacciones intergeneracionales enriquecen su perspectiva. «Después de años en ciudades aceleradas, estoy descubriendo el valor de una escala más humana y la importancia de dejar un impacto positivo en las comunidades donde vivimos», reflexiona.
Finalmente, la diseñadora expresa que, aunque su carrera ha estado marcada por constantes cambios y adaptaciones, ha llegado a comprender que el verdadero crecimiento radica en lo que hacemos con lo aprendido. Hoy, su enfoque está en ayudar a otros a encontrar su camino en las industrias creativas, reafirmando que la colaboración y el intercambio son esenciales en este proceso.
Fuente: La Nación












