Argentina y las cábalas: los rituales que acompañan cada partido de la Selección

Desde usar la misma camiseta hasta ocupar siempre el mismo lugar frente al televisor, las supersticiones vuelven a ganar protagonismo en cada Mundial.
En Argentina, el fútbol se vive con una intensidad única. Y cuando juega la Selección, especialmente en una Copa del Mundo, millones de personas incorporan rituales y costumbres que buscan influir, aunque sea simbólicamente, en el resultado de los partidos.
No cambiar de asiento, reunirse siempre con las mismas personas, utilizar la misma camiseta o incluso evitar ver el encuentro para no «mufarlo» son algunas de las cábalas más habituales entre los hinchas argentinos.
La necesidad de controlar la incertidumbre
Según explican especialistas en psicología, estas conductas aparecen como una forma de enfrentar la incertidumbre y la ansiedad que generan los eventos deportivos de alta carga emocional.
El fútbol, como cualquier competencia, está atravesado por factores impredecibles. Frente a esa falta de control, muchas personas recurren a rituales que les brindan una sensación de seguridad y participación en el resultado.
Un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad
Las cábalas no distinguen edad, profesión ni nivel educativo. Incluso quienes se consideran personas racionales suelen admitir que durante los Mundiales repiten ciertas conductas asociadas a victorias anteriores.
Más allá de su efectividad real, estos rituales funcionan como una manera de canalizar expectativas, deseos y nerviosismo antes de cada partido.
Una tradición tan argentina como el fútbol
Con el debut de la Selección en el Mundial, las redes sociales volvieron a llenarse de historias sobre camisetas «invictas», reuniones inamovibles y promesas de todo tipo.
Porque para muchos argentinos, además del talento de los jugadores y las decisiones del entrenador, existe otro ingrediente indispensable para soñar con una nueva conquista: las cábalas.
Y aunque nadie pueda demostrar que funcionan, pocos se animan a abandonarlas cuando la pelota empieza a rodar.












