Bajan los casos positivos de alcoholemia en Pergamino, pero persisten conductas de riesgo

Las autoridades municipales de Pergamino comenzaron a detectar un cambio progresivo en la conducta de los automovilistas, con una disminución en los casos positivos de alcoholemia en los controles de tránsito.
El dato resulta alentador, aunque todavía convive con situaciones que mantienen en alerta a los organismos encargados de la seguridad vial.
Más controles y mayor cumplimiento
De acuerdo a los operativos que se vienen realizando de manera sostenida en distintos puntos de la ciudad, cada vez son más los conductores que respetan normas básicas como el uso del cinturón de seguridad, el cumplimiento de los semáforos y la conducción sin alcohol.
Este cambio responde a una política activa del Municipio que combina presencia en la vía pública, campañas de concientización y sanciones más estrictas para quienes infringen la normativa.
El impacto del “alcohol cero al volante”
Desde las áreas competentes destacan que el programa de alcohol cero al volante comienza a mostrar resultados concretos, con una baja paulatina en los infractores detectados, especialmente en controles nocturnos y de fin de semana.
La mayor visibilidad de los operativos y la difusión de sus resultados generaron un efecto disuasorio, que se traduce en conductas más responsables al momento de manejar.
Un escenario que aún genera preocupación
Sin embargo, las autoridades advierten que el panorama está lejos de ser ideal.
Aún se registran casos de alcoholemia positiva, exceso de velocidad y maniobras imprudentes, algunos de ellos con niveles que superan ampliamente los límites permitidos, poniendo en riesgo tanto a los conductores como a terceros.
Prevención y control, claves para sostener la tendencia
También preocupa la persistencia de incumplimientos en determinados sectores de la ciudad, lo que obliga a reforzar la presencia de agentes y profundizar las tareas de prevención.
En ese contexto, el rol de los inspectores de tránsito no solo es clave para detectar infracciones, sino también para concientizar y generar cambios de conducta en la sociedad.
El desafío, ahora, pasa por sostener esta tendencia positiva sin perder de vista que la seguridad vial depende, en gran medida, de la responsabilidad cotidiana de quienes circulan.












