
El delantero del Betis espera señales concretas mientras aparece un factor familiar que también juega fuerte en la decisión
En las últimas horas hubo un giro en la novela de Cristian “Chimi” Ávila. Hace apenas un rato, desde el entorno del jugador trascendió que Boca Juniors va a acelerar por el delantero, con la intención de pasar del interés al intento formal y empezar a destrabar una negociación que, hasta ahora, estaba dominada más por el deseo que por la gestión.
El deseo firme de jugar en Boca
Ávila, actualmente en el Betis, mantiene intacta su intención de vestir la camiseta azul y oro. Más allá de su fuerte identificación con Rosario Central, el atacante considera que Boca es un desafío deportivo que quiere asumir y por eso espera el llamado de Enrique Hermes para avanzar en cuestiones contractuales y conocer, en detalle, cuál es la postura del club español.
Una operación trabada desde España
La negociación sigue condicionada por un factor clave: el Getafe, club involucrado en la operación, no puede incorporar jugadores por problemas administrativos. Esa situación dejó la transferencia en pausa y enfrió cualquier avance concreto en los últimos días, pese a que las charlas estaban bien encaminadas.
El factor hermano: Gastón Ávila
En el medio aparece una cuestión sensible y determinante. Gastón Ávila, hermano del Chimi, es nuevo refuerzo de Rosario Central. El defensor, que tuvo un paso por Boca pero es surgido en el Canalla, ya está en Arroyito y ambos hermanos tienen ganas de jugar juntos.
Ese escenario abrió una puerta para Central, que hizo un llamado y tanteó la situación, pero la negociación quedó en stand-by y no pasó de un simple contacto inicial. Por el momento, desde Rosario no hubo avances formales ni una propuesta concreta.
Boca toma la iniciativa
Con Central expectante y sin mover fichas, Boca decidió acelerar. El Xeneize entiende que el momento es ahora y que, con el deseo del jugador sobre la mesa, puede meterse de lleno en la pelea por el delantero del Betis.
Por ahora no hay oferta oficial, pero el mensaje es claro: Boca empieza a moverse por Chimi Ávila, mientras el jugador espera que el interés se transforme en hechos y define, entre el sueño familiar y el desafío deportivo, el próximo paso de su carrera.












