El Gobierno ha decidido priorizar la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en lugar de continuar con el plan de colectoras, de cara a la reelección de Javier Milei. Tras diversas negociaciones con gobernadores y aliados, la administración se centrará en suprimir esta instancia electoral para el año 2027.
Según fuentes del oficialismo, la propuesta de colectoras -que permitiría a diferentes listas subnacionales unirse en la elección presidencial- no logró generar el apoyo esperado. “No terminaba de convencer”, afirmaron distintos actores del oficialismo.
Los funcionarios del Gobierno y referentes legislativos libertarios ahora buscan avanzar con la propuesta original presentada por el Poder Ejecutivo en el Congreso. Este proyecto no solo contempla la eliminación de las PASO, sino que también introduce condiciones más estrictas para la supervivencia de los partidos políticos, incrementa el financiamiento privado y establece la opción de votar “lista completa” en la Boleta Única Papel para cargos nacionales.
Además, se incluye la implementación de la “ficha limpia”, que prohibiría a los candidatos con condenas confirmadas en segunda instancia participar en las elecciones. Aunque la iniciativa ingresó al Senado en abril, ha avanzado poco, limitándose a reuniones informativas en la Comisión de Asuntos Constitucionales.
A medida que se aproxima el calendario electoral, la Casa Rosada ha comenzado a preparar el terreno para alcanzar acuerdos que permitan avanzar en la reforma. Se espera que haya una definición antes de octubre, por lo que se han intensificado los contactos con gobernadores y bloques aliados.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, está realizando visitas a las provincias para atender diversas demandas de los mandatarios, que incluyen desde concesiones de rutas hasta cuestiones relacionadas con tarifas de energía. En el Congreso, el oficialismo también ha mostrado disposición para reactivar comisiones que estaban inactivas y ha analizado iniciativas de legisladores provinciales.
Sin embargo, la construcción de confianza sigue siendo un desafío. Durante el debate sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, las tensiones entre los libertarios y sus aliados se hicieron evidentes, evidenciando las dificultades para alcanzar consensos. La relación entre el oficialismo y Pro se mantiene compleja, ya que algunos miembros de este último han expresado su preocupación ante la falta de garantías sobre las futuras alianzas electorales.
En este contexto, la posibilidad de aprobar la reforma electoral se presenta como un riesgo para muchos integrantes de Pro, quienes consideran que votar a favor de la eliminación de las PASO podría implicar un salto al vacío sin la certeza de que se respeten los acuerdos en el futuro.
Fuente: La Nación












