Los cercos vivos son elementos fundamentales en la jardinería, pero pueden presentar problemas que muchos no saben cómo abordar. Aunque su parte superior se mantenga verde y compacta, es común observar que la base empieza a desnudar sus ramas, lo que puede indicar un problema en la forma de poda.
La importancia de la forma del cerco
Para mantener un cerco tupido desde el suelo, es crucial que reciba suficiente luz en sus partes bajas. Un cerco bien diseñado debe ser más ancho en la base que en la parte superior, adoptando una forma trapezoidal. Esta estructura permite que la luz solar llegue a las ramas inferiores, evitando que el follaje superior las opaque.
Errores comunes en la poda
Una de las equivocaciones más frecuentes es la poda repetitiva de la misma capa. Este método crea una superficie verde exterior, mientras que el interior se oscurece y se vuelve leñoso con el tiempo. Las plantas pueden parecer saludables en la parte superior, pero esto puede resultar en un despoblamiento en las áreas que realmente necesitan cobertura.
La guía del viverista para la poda adecuada
Ignacio Van Heden, un experto viverista, enfatiza que la poda de un cerco no es simplemente reducir su altura. Es esencial trabajar con una guía para lograr una superficie uniforme y definir qué estructura se desea mantener. Además, la intensidad y el momento de la poda deben adaptarse a la especie y edad del arbusto.
Renovación sin necesidad de reemplazo
Un cerco que ha perdido hojas en la base no tiene por qué ser reemplazado. En muchos casos, una estrategia de renovación progresiva, que implique la eliminación de algunas ramas viejas desde la base, puede ser más efectiva. Esto permite que los nuevos brotes ocupen el espacio disponible sin causar un trauma excesivo a la planta.
Conocer la especie y su respuesta a la poda es fundamental para evitar daños irreversibles, especialmente en coníferas, que son menos tolerantes a cortes severos. La poda debe ser un proceso que favorezca el crecimiento saludable de la planta, más allá de buscar una apariencia estética perfecta.
Fuente: La Nación












