El nuevo documental Oasis: Don’t Look Back in Anger, dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, ofrece una mirada profunda al regreso de la emblemática banda británica. Con un guion de Steven Knight, conocido por su trabajo en Peaky Blinders, el film se adentra en la gira mundial que marcó la reunificación de Oasis.
Con una duración de 123 minutos y calificación apta para todo público, la película promete capturar la esencia de la banda y la necesidad de su música en tiempos difíciles. Liam Gallagher, al inicio del documental, menciona: «Cuando Oasis se separó todo se fue a la mierda. La gente, ahora más que nunca, quiere un escape». Esta frase establece el tono de un relato que mezcla nostalgia y emoción.
El documental incluye imágenes de figuras contemporáneas como Vladimir Putin y Donald Trump, sugiriendo que el retorno de Oasis es un bálsamo para un público que busca consuelo en su música. Desde los primeros ensayos en 2025 hasta el análisis de su separación en 2009, el film ofrece un retrato íntimo que seguramente resonará tanto entre los fanáticos de la banda como entre nuevos espectadores.
Sin embargo, aunque la película logra momentos de suspenso y anticipación gracias a la edición, también corre el riesgo de presentar una versión demasiado sentimental de los hermanos Gallagher. La narrativa tiende a suavizar los elementos más provocativos y rebeldes que caracterizaron a la banda en sus inicios, lo que podría dejar a algunos seguidores con la sensación de que falta un poco de autenticidad.
A pesar de esto, el documental incluye relatos conmovedores de fans de diversas partes del mundo, así como escenas impactantes, como la preparación de seguridad para el primer show en Cardiff, donde se advierte sobre la «mentalidad de rebaño» del público. En un giro significativo, Noel Gallagher se muestra vulnerable al admitir sus errores y celebrar el camino hacia la redención que han recorrido como banda.
En conclusión, Oasis: Don’t Look Back in Anger se presenta como un homenaje a la música y al poder del perdón, aunque su enfoque sentimental pueda no resonar con todos los seguidores de la banda.
Fuente: La Nación












