
Sin dudas la maternidad es uno de los temas que interpela a Paula Chaves. No solo por ser la madre de Olivia (12), Baltazar (10) y Filipa (5), sino también como doula y como conductora. Su nuevo ciclo en Olga, Madre argentina, cuenta la historia de los jugadores de la Selección a través de sus mamás. Así se podrá saber cómo fue el nacimiento de Alexis Mac Allister, el presentimiento de la madre de Enzo Fernández que no dejaba que fuera a entrenar porque solo tenía cuatro años o el momento en que Carolina Baldini despidió a Giovanni Simeone para que, con 16 años, se fuera a trabajar a Europa.
En diálogo con LA NACION, la conductora del ciclo de streaming Tapados de laburo contó cómo vive su maternidad y en qué aspectos se identifica con las madres que entrevistó. Además dio detalles de su reencuentro con Zaira Nara y, al ser consultada por Marcelo Tinelli, aseguró que muchos lo atacaron injustamente y se mostró abierta a participar de Bailando por un sueño nuevamente, si hubiera una nueva edición del certamen, tal como lo deseó el conductor.
—¿Qué nos vamos a encontrar en Madre Argentina (el ciclo de Olga que se estrenó el 5 pasado)?
—Estoy fanatizada. Es una charla con cámaras más que un ciclo de entrevistas, contando la historia de algo que me interpela mucho, la maternidad. Abordar el tema desde otro lado, desde el nacimiento de sus hijos que son jugadores del Mundial, cómo fueron esas mujeres en diferentes situaciones, cómo fue acompañar este proceso y la presencia, el sostener la actividad. Justo se da que las que entrevisté tuvieron solo hijos varones, tres maternidades atravesadas por criar varones, los valores que inculcaron, cómo sostener entrenamientos y frustraciones y conocer ese lado desconocido. Las protagonistas son ellas y cómo sus hijos en un momento importante se lo reconocieron.
—Qué emocionante ese momento para ellas.
—Sí, y ellas sosteniendo desde la mirada y la presencia a pesar de que sus hijos están lejos o no pueden ver a sus nietos.
—En ellas habrás visto cosas tuyas.
—Estoy en el medio. Veinte años menos que las madres y veinte más que los jugadores y destaco la importancia de mamá, mamá es mamá. En mi caso el papá (Pedro Alfonso) está muy presente y “mapaternamos” a la par. Pero ellas son las que iban dos horas de viaje en el colectivo para acompañar a sus hijos a entrenar lo que reafirma la importancia de estar cerca y acompañarlos también en las frustraciones.
—Y hablando con estas madres, ¿ves cosas de tu mamá?
—La entiendo mucho más y veo cómo cada uno desde su realidad hace lo que puede, con amor, presencia y la historia que trae atrás. La mamá de Enzo dijo que un entrenador lo iba a buscar cuando él tenía cuatro años porque ella no lo llevaba. Ella sentía que él no estaba listo. Está esa parte instintiva de las madres, por más pasión, necesidad o locura futbolística, ella tuvo la corazonada al decir que él aún no entrenaría.
—Hay muchos casos de niños que crecen de golpe en el mundo de adultos. Por ejemplo, a los diez años el Dibu Martínez se fue de Mar del Plata a Buenos Aires para jugar, ¿qué harías si por ejemplo Olivia te plantea algo así?
—Es distinta la realidad de los varones que de las nenas, aunque conocemos un montón de cosas que pasaron en las pensiones. Dejar un niño en una edad determinada cuando no está listo debe ser difícil. Siento que hay que acompañar la pasión y el sueño entendiendo desde el lado de que los hijos no son nuestros, sino de la vida. La mamá de Simeone que, tal vez como familia, tuvieron otros privilegios, dejó a su hijo irse a los 16. En distintas situaciones, duele.
—Tenés amigas y conocidas en el medio que trabajaron siendo niñas.
—Sí y hablamos de la locura de haber venido de Córdoba o Mendoza a los 15 solas. Mis amigas venían de Lobos a estudiar a Buenos Aires.
—¿Vos también viniste a Buenos Aires sola?
—No, yo viví dos años en Lobos, desde 2000 a 2002. Mi papá se quedó sin trabajo, terminé el colegio allá y después vinimos todos. Pero fue una experiencia muy fuerte, me sacaron de mi lugar, para estar cerca de mi abuela, tía, primos. Hoy lo veo como lo mejor que me pasó, ver otra cara de la moneda, otra realidad.
—Hablábamos de las pasiones, como el fútbol. ¿En qué pasiones acompañás a tus chicos?
—Balta ama el teatro, fue criado en un escenario y el fruto no cae muy lejos del árbol. Olivia baila y Filipa es chica, pero estamos escuchando, además es importante enseñar disciplina, constancia y a manejar la frustración. Me toca con Oli que si la ponen en un lugar que no le gusta, hay que explicar y enseñar valores. También hay que naturalizar que el varón no juegue al futbol, muchos me dicen que los nenes “son más fáciles porque les tirás una pelota y ya” y no, tampoco se ven muchos varones en las escuelas de arte. No sé si hay tantos niños que les gusta el fútbol o padres que no escuchan qué les gusta realmente.
—Volviendo al Mundial, ¿cómo lo viven en tu casa?
—En la final anterior Fili me pidió teta e ir a dormir a la habitación a oscuras… Pedro tuvo la posibilidad de ir a un Mundial, pero el otro día hablábamos de lo lindo que es vivirlo en familia, la picada con amigos, los argentinos lo vemos así. Las mamás con las que hablamos lo viven así también, pero son sus hijos los que están jugando y las necesitan ahí. Recuerdo la cara de Messi buscando a Celia, su mamá, y a Antonela, queriendo hacer contacto visual con ellas en medio de la euforia.
—Salgamos un poco de la fiebre mundialista. Seguro que escuchaste que Marcelo Tinelli quiere hacer una última edición de Bailando…, como para despedirse del formato, ¿te gustaría estar?
—Sí, me encantaría. Es un formato que me dio mucho, la pase muy bien, recuerdo las partes lindas y las peleas, que son parte del show, las pude manejar como pude. Soy muy agradecida de la oportunidad que tuve de estar cuatro años consecutivos, ser conductora y estaré siempre agradecida. De verdad la pasé muy bien, fue relindo. Soy nostálgica y extraño verlo en la tele.
—En este último tiempo, Tinelli fue muy mencionado por conflictos familiares, ¿hablaron con él?
—No tenemos comunicación fluida. Sí hablamos de vez en cuando. Cuando sentí que se lo castigó de más, le mandé mensajes porque lo queremos mucho. No tenemos la cotidianeidad, pero como pudimos estuvimos cerca.
—¿Muchos aprovecharon la ocasión para atacarlo?
—Estuvo en boca de todos. Es un tipo que tenemos que valorar porque fue y es un número uno y le dio mucho a la televisión, a la familia de artistas, dio muchas fuentes de trabajo y sí, están esas modas de desprestigiar.
—Además lo habrás visto desde chica…
—Yo en realidad fui más criada a base de Cris Morena, no tanto de Tinelli, pero estar en Bailando…. Y estar a su lado era el sueño de muchos y fue una gran oportunidad. Hasta formé una familia en el programa, tengo las pruebas en mi casa.
— En la última semana se viralizó una foto tuya con Zaira Nara y luego se reunieron, ¿cómo te sentís después de este reencuentro?
—Bien, siento que fue el momento indicado, que fue cuando tenía que ser. A veces, hay que dejar pasar el tiempo y que las cosas se acomoden. Juntas pasamos muchas cosas y separadas también. Tuvimos un encuentro sorpresivo en un atelier, ninguna sabía que estaría la otra y luego mantuvimos una charla en privado muy linda y enriquecedora. Nos queremos y el cariño está.
—¿Volverá la amistad?
—No puedo hacer futurología, pero podemos compartir y cruzarnos y mantener una charla, lo cual está bueno. No tengo ganas de estar en conflicto.
—¿Era incómodo estar en un lugar y no saludarse?
—No es que buscábamos no saludarnos, pero teníamos diferencias mediáticas que se tocaron sin querer, cuando uno está en una pelea pública es muy difícil manejar el tema en lo privado.
—¿Cómo estás con el resto de las chicas del grupo Gimena Accardi, María del Cerro y Eugenia Suárez?
—Tengo vínculo con Gime y Mery y seguimos al día. Con Eugenia, no.
—¿Sentiste presión del medio en torno a este tema del distanciamiento con Zaira?
—No. Era incómodo, pero no sentí presión porque era un tema nuestro. Somos dos personas conocidas y entiendo que, entre comillas, puede ser interesante hablar de nuestra pelea, pero no responsabilizaría a los medios.
—¿Cómo sigue tu año?
—Con proyectos en Olga para la segunda parte del año. Muy contenta de estar todos los días en un canal que está creciendo.
—¿La tele de aire?
—Hubo un par de propuestas, pero hacer algo con un programa diario y con mi familia es difícil, aunque nunca lo descarto.
—¿La actuación?
—Siempre están las ganas de estudiar teatro y ahora no encuentro el tiempo. Siempre Pedro me invita a sus obras y eso a los chicos les gusta, viven Carlos Paz como el mejor lugar del mundo. Después la gira la hace él, ahora se va a Uruguay, Rosario, Mendoza.
—¿Cómo es la logística cuando se va?
—Los chicos están más grandes así que es más fácil. Somos unos agradecidos y bendecidos de tener trabajo y poder estar en el día a día en la crianza y acomodarnos. Siempre está alguno, somos un equipo.
—¿Y tiempo para estar a solas queda?
—No tanto, aunque siempre tratamos de hacer tiempo de novios. Los chicos se acuestan temprano. Así que a la noche es nuestro rato de charlar, clavarnos medio kilo de helado solos en la cama y mirar una serie.
Fuente: La Nación












