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Revolución en la Justicia: La Clave Genética que Condenó a un Abusador Serial

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Sebastián A. Figueroa ha sido sentenciado a 30 años de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Quilmes, tras ser hallado culpable de abuso sexual con acceso carnal agravado y robo en cuatro ocasiones. Este caso marca un hito en la aplicación de la evidencia genética para la identificación de delincuentes, especialmente en delitos de abuso sexual, donde la reincidencia es notable.

Por primera vez, el acusado fue individualizado gracias al entrecruzamiento de muestras de ADN tomadas de las víctimas, las cuales estaban registradas en el Banco de Datos Genéticos (BDG) de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Este banco, establecido en 2008 y operativo desde 2019, ha demostrado ser esencial en la resolución de casos de abuso sexual y otros delitos graves.

Durante el juicio, se demostró la responsabilidad de Figueroa como un abusador serial, gracias a la labor del BDG, que opera bajo la Dirección General de Asesorías Periciales. Este laboratorio almacena evidencias biológicas de investigaciones por delitos contra la integridad sexual, permitiendo la identificación de los autores mediante un sistema de ADN clasificado por categorías.

El perfil genético de Figueroa ya estaba en el Registro Nacional de Datos Genéticos debido a una condena anterior. Las denuncias en su contra comenzaron en 2010, con tres ataques adicionales en 2012 y 2013, todos en la misma zona. La efectividad del BDG en la resolución de crímenes seriales ha quedado probada en este y otros casos.

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En un desarrollo paralelo, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires ha aprobado la creación de un nuevo Registro de Perfiles Genéticos, que funcionará bajo la supervisión del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad. Esta medida deroga una ley de 2011 que limitaba el registro a condenados por delitos sexuales, y ahora incluirá también a imputados y perfiles de personal de seguridad y justicia, con el objetivo de prevenir contaminaciones en escenas del crimen.

El Registro Provincial de Huellas Genéticas en Mendoza, que opera desde hace más de diez años, es considerado el más avanzado de América Latina, logrando identificar a los autores de siete de cada diez rastros biológicos recolectados. En casos de homicidio y abuso sexual, el 75% de los delincuentes ya estaba registrado en la base de datos.

Los bancos de datos genéticos se han convertido en herramientas cruciales para la justicia moderna, acelerando investigaciones y proporcionando pruebas de gran valor en los tribunales.

Fuente: La Nación

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