
En medio de un clima enrarecido por la feroz interna del Gobierno y el escándalo patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la reforma electoral propuesta por la administración de Javier Milei perdió impulso en el Senado, al extremo que en las últimas horas en algunas de las mesas de arena libertarias comenzó a discutirse cuál sería el sentido de avanzar con un proyecto que no logra reunir las mayorías que exige la Constitución.
La causa principal del empantanamiento de la reforma electoral es la fuerte resistencia que genera la eliminación de las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), medida que algunos oficialistas admiten que es la única que realmente le interesa al Gobierno del proyecto de 79 artículos.
Cono si fuera poco, el aire se enrareció más aun en el Senado con la decisión del Gobierno de vetar la candidatura de María Verónica Michelli, postulante a vocal en un tribunal criminal de La Plata, por el hecho de ser la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista del diario LA NACION que investigó el caso $LIBRA.
Según pudo saber este diario, la jefa de la bancada libertaria en el Senado, Patricia Bullrich (Capital), ya les dijo a los integrantes de la mesa política del Gobierno que se olviden de la eliminación de las PASO, porque sin los votos de la UCR y el Pro, sumada a la oposición cerrada de la totalidad del kirchnerismo, es imposible reunir la mayoría absoluta que requiere la Constitución para aprobar reformas electorales, cifra que en el caso de la Cámara alta asciende a 37 votos afirmativos.
Más aún, según los sondeos de Bullrich de las últimas semanas tampoco habría lugar para la apuesta por una suspensión de las primarias, como ya ocurrió el año pasado cuando la oposición dialoguista apoyó en el Congreso la propuesta impulsada por el Poder Ejecutivo.
Las malas noticias de Bullrich no habrían hecho más que sumar un poco más de tensión a la relación con la secretaria general de la Presidencia y conductora de La Libertad Avanza, Karina Milei, vínculo que se mantiene en paz como consecuencia de una endeble tregua luego del enojo que provocó la senadora al reclamarle a Adorni que presentase cuanto antes su declaración jurada para terminar, así, con el escándalo patrimonial que rodea al jefe de Gabinete.
Así, a nadie extrañó que esta semana comenzarán a circular versiones que ubican al ministro del Interior, Diego Santilli, y a Adorni como los encargados de “levantar el muerto” de la reforma electoral en el Senado a partir de reactivar las negociaciones con los gobernadores, tal como ocurrió con la aprobación de la reforma laboral.
Las pruebas del congelamiento de la reforma electoral en el Senado están a la vista. El proyecto ingresó el 23 de abril al Senado, hace más de un mes, y en ese tiempo el oficialismo no ha mostrado interés por reunir a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Las primeras dos semanas se consumieron con los contactos de Bullrich con los jefes de las bancadas de la oposición dialoguista, que le comunicaron a la senadora oficialista sus primeras objeciones al proyecto, con especial énfasis en su rechazo a eliminar las PASO. Nadie quiere perder una herramienta que les podría permitir sus internas de cara a una alianza electoral para las presidenciales del año próximo.
Desde entonces, la iniciativa pasó casi al olvido envuelta en las brumas de las típicas excusas parlamentarias que se usan cuando lo que faltan son votos. Primero, se explicó que el inicio del debate se demoró por la ausencia por un viaje al exterior de Agustín Coto (LLA-Tierra del Fuego) presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Después, la razón para no discutir el proyecto fue la semana corta por el feriado del 25 de mayo sumado a la ausencia de otros legisladores.
Si bien todavía no hay un abandono oficial del tema, lo cierto es que la negativa a eliminar las primarias no es el único revés que sufrió el oficialismo tras recibir la devolución sobre el proyecto del Poder Ejecutivo de parte de los bloques opositores.
Así, el Pro, con el aval de algunos bloques menores y de sectores de la UCR, planteó su deseo de que la aplicación de la Ficha Limpia se trate por separado.
El pedido se entiende en el hecho de que fue en el Senado, y como consecuencia de una sospechosa maniobra con un partido provincial de Misiones aliado del Gobierno, donde fracasó el anterior intento por sancionar una ley que impida presentarse a cargos electivos y a desempeñar funciones en el Poder Ejecutivo a quienes tengan una condena judicial confirmada en segunda instancia.
El texto que había aprobado Diputados y fracasó en mayo de 2025 en la Cámara alta sólo limitaba la restricción a condenas corrupción en la administración pública. Los artículos incluidos por el Poder Ejecutivo en la reforma electoral extienden a condena en todo tipo de delitos.
Esta exigencia tampoco cayó bien en la Casa Rosada, desde donde Bullrich salió con la orden de evitar a capa y espada el tratamiento por separado. Ahora, la jefa de la bancada oficialista sostiene que Ficha Limpia podría convertirse en un proyecto paralelo, pero que al momento de ir al recinto se discutirá en la misma sesión con el resto de la reforma electoral.
La eliminación del debate presidencial es otro de los temas que la oposición dialoguista no estaría dispuesta a aceptar y que amenaza con convertirse en una piedra en el zapato para el Poder Ejecutivo que ve como, pieza por pieza, empieza a desdibujarse la reforma electoral que había pergeñado.
Fuente: La Nación












