Tiene casi mil batimóviles y empezó a coleccionarlos por un autito de su infancia

Carlos Coca convirtió una pasión de la infancia en una colección que ya reúne casi mil batimóviles en miniatura. Todo comenzó en 2006, cuando encontró por casualidad un modelo similar al que tenía cuando era chico y decidió volver a buscar aquella pieza que había quedado en el recuerdo.
Con el paso de los años, aquel primer hallazgo se transformó en un particular hobby. Veinte años después, una habitación de su casa se convirtió en una verdadera “baticueva”, donde guarda cientos de vehículos inspirados en el universo de Batman.
De distintos lugares y épocas
La colección reúne modelos provenientes de Argentina, Inglaterra, Estados Unidos y Japón, entre otros lugares. Hay piezas originales y réplicas, vehículos nuevos y usados, y modelos antiguos y modernos.
Algunos de los batimóviles fueron adquiridos durante viajes, en ferias o a través de internet. Otros llegaron de una manera mucho más especial: fueron regalos de amigos y conocidos que, al enterarse de su afición, comenzaron a sumar nuevas piezas a la colección.
La variedad también refleja las distintas versiones que el vehículo tuvo a lo largo de la historia de Batman, desde los diseños clásicos hasta las representaciones más modernas.
Una colección que no estaba planeada
Coca asegura que nunca imaginó que aquel primer autito terminaría dando origen a una colección de semejante tamaño.
De hecho, cuando le preguntan si se considera un coleccionista, responde con humor: “Muy a mi pesar, sí”.
Lo que comenzó como el reencuentro casual con un objeto de su infancia terminó convirtiéndose, casi dos décadas después, en una colección de cientos de piezas y en una particular forma de mantener vivo aquel recuerdo.












