Todo tiene un límite: con las escuelas y las cosas de los chicos, no…

Indignación, impotencia y tristeza volvieron a sentirse en la comunidad educativa de Pergamino tras un nuevo episodio de inseguridad. Otra vez, la Escuela Primaria Nº 16 —ubicada en la esquina de Rivadavia y Florida— fue blanco de delincuentes que ingresaron durante la noche, provocaron destrozos y se llevaron pertenencias esenciales para el funcionamiento diario.
En esta ocasión, los intrusos rompieron vidrios y generaron daños en distintos sectores del edificio escolar. Además, robaron alimentos destinados a los alumnos y objetos personales de los chicos. También sustrajeron el teléfono celular institucional, una herramienta fundamental que el equipo docente utilizaba para comunicarse con las familias y con toda la comunidad educativa.
Al recorrer las aulas y pasillos, los docentes encontraron manchas de sangre en varias partes de la escuela, lo que supone que alguno de los delincuentes sufrió cortes al romper los vidrios para ingresar.
La situación generó preocupación y malestar entre directivos, docentes y familias, que insisten en que los robos reiterados afectan directamente a los niños y al trabajo diario de la institución.
Frente a la pérdida del celular institucional, la escuela realizó un pedido solidario a la comunidad: quien pueda y desee colaborar donando un teléfono permitirá restablecer los canales de comunicación con los padres y evitar que la escuela quede incomunicada en situaciones importantes o urgentes.
La comunidad espera que se refuercen las medidas de seguridad y que estos hechos, lamentablemente repetidos, no sigan afectando a un espacio que debería ser cuidado y protegido por todos.












