Destruyen caños de escape retirados de motos secuestradas en operativos de tránsito

La Municipalidad de Pergamino llevó adelante la destrucción de una gran cantidad de caños de escape que habían sido decomisados en distintos operativos de control de tránsito, al comprobarse que se trataba de escapes adulterados o antirreglamentarios, comúnmente conocidos como “escape libre”.
El uso de este tipo de dispositivos está expresamente prohibido en todo el territorio nacional, de acuerdo a la normativa vigente en materia de tránsito, seguridad vial y protección ambiental.
El secretario de Inspección General y Tránsito, Marcos Turrini, explicó que “el uso de caño de escape libre está prohibido por ley nacional, provincial y también por la normativa local. Una vez que el vehículo es retenido en esas condiciones, el caño de escape se decomisa, se pone a disposición del Juzgado de Faltas y desde allí se ordena su destrucción para evitar que sea reutilizado”.
Asimismo, detalló el procedimiento para la restitución del vehículo: “Cuando el titular regulariza la situación en el Tribunal de Faltas, abona la multa correspondiente —además del acarreo y la estadía— y presenta la documentación en el área de Tránsito, se le exige el reemplazo del escape por el original antes de retirar la moto del depósito. El caño adulterado queda decomisado de manera definitiva”.
La Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449, junto a su decreto reglamentario 779/95, establece que los vehículos deben contar con un sistema de escape reglamentario, con silenciador y sin generar ruidos excesivos ni emisiones contaminantes por encima de los límites permitidos. Cualquier modificación que altere las condiciones originales constituye una infracción y habilita la aplicación de sanciones.
Desde el Municipio remarcaron que la prohibición apunta principalmente a prevenir la contaminación sonora y ambiental, ya que estos escapes incrementan la emisión de gases contaminantes y representan un riesgo para la salud pública.
Además, el uso de escapes libres afecta la seguridad vial, dado que el ruido excesivo puede provocar sobresaltos y distracciones en peatones y conductores, aumentando el riesgo de siniestros viales. Por este motivo, se trata de una práctica considerada peligrosa y contraria al orden en la vía pública.












