Textil en rojo: producción y empleo en caída

La industria textil comenzó 2026 con números muy preocupantes y atraviesa uno de sus momentos más delicados de la última década. Según datos difundidos por el sector, en enero la producción cayó 23,9% interanual, una baja muy superior a la registrada por la industria en general.
El dato encendió una nueva señal de alarma en una actividad que viene golpeada por la caída del consumo, el aumento de costos y la presión de las importaciones.
Un arranque de año muy negativo
La caída de casi 24 puntos en la producción refleja un freno fuerte en la actividad textil, que comenzó el año en niveles que no se veían desde 2016.
Desde el sector advierten que el retroceso no es aislado ni coyuntural, sino que forma parte de un deterioro que se viene profundizando en los últimos meses y que ya impacta con fuerza tanto en la producción como en el empleo.
Fábricas con máquinas paradas
Uno de los datos más duros del informe tiene que ver con la capacidad instalada.
En enero, el uso de la estructura productiva fue de apenas 24%, lo que significa que casi 8 de cada 10 máquinas estuvieron paradas.
Ese número grafica con crudeza el nivel de parálisis que atraviesa buena parte del entramado textil argentino, con plantas trabajando muy por debajo de su potencial y con dificultades crecientes para sostener el ritmo de actividad.
Empleo en retroceso
La preocupación no pasa solo por la producción. También golpea con fuerza al trabajo.
Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) advirtieron que ya se perdieron más de 20 mil puestos laborales desde fines de 2023, en un contexto de caída de ventas, menor demanda interna y fuerte presión competitiva.
La pérdida de empleo se convirtió así en una de las consecuencias más visibles de la crisis que atraviesa el sector.
La advertencia por las importaciones
Otro de los puntos que genera fuerte malestar entre los industriales es el ingreso de productos importados a valores que consideran “irrisorios”.
Según denuncian desde la actividad, esa competencia externa a precios muy bajos agrava aún más el escenario para la producción nacional, que debe enfrentar:
- costos internos elevados
- baja escala
- caída del consumo
- y una rentabilidad cada vez más ajustada
En ese contexto, sostienen que muchas empresas están quedando en una situación de extrema fragilidad.
Un sector históricamente sensible
La industria textil es uno de los sectores más sensibles de la economía argentina porque combina:
- fuerte generación de empleo
- producción local
- presencia pyme
- y vínculo directo con el consumo masivo
Por eso, cuando el textil entra en crisis, el impacto no se limita a las fábricas: también alcanza a talleres, comercios, cadenas de valor y miles de familias que dependen de esa actividad.
Un panorama cada vez más delicado
Con producción en caída, plantas semiparalizadas y empleo en retroceso, el arranque de 2026 dejó una foto muy complicada para la industria textil.
Y si no cambia el contexto de consumo, costos e importaciones, el sector teme que los próximos meses puedan profundizar aún más un deterioro que ya se siente con fuerza en todo el país.












