¿y la industria argentina?: lumilagro se importará desde china para sostenerse

La icónica empresa de termos Lumilagro, símbolo por décadas del producto nacional, anunció una drástica reestructuración en su modelo de negocio: reducirá considerablemente su producción local y comenzará a importar desde China cerca del 60% de sus productos. La decisión responde a un contexto económico adverso marcado por la apertura indiscriminada de importaciones, el contrabando creciente y una fuerte caída del consumo interno.
Desde la firma reconocen que la situación es insostenible: producir en Argentina hoy cuesta hasta tres veces más que importar un producto terminado desde Asia. Frente a esta realidad, y con el objetivo de no cerrar sus puertas definitivamente, se optó por reconvertirse en una empresa ensambladora e importadora, dejando de lado gran parte del proceso productivo que históricamente se realizaba en el país.
La decisión tiene consecuencias inmediatas y profundas: decenas de trabajadores perderían su empleo en los próximos meses. Desde el sindicato del plástico y otras agrupaciones gremiales advierten que esta es solo una muestra más del deterioro que sufre el sector industrial argentino, golpeado por los altos costos de energía, la presión fiscal, la falta de crédito y la competencia externa desleal.
Lumilagro fue fundada en 1940 y llegó a producir hasta 10.000 termos por día en su planta de San Martín, siendo proveedor de todo el país y exportando a varios destinos de América Latina. En la actualidad, la empresa opera a menos del 40% de su capacidad instalada.
Según voceros de la compañía, la idea es mantener la marca viva en el mercado y garantizar la supervivencia empresarial a largo plazo. Sin embargo, el costo de esa decisión recae en la industria nacional y en el empleo.
Desde sectores industriales alertan que este caso podría repetirse en otras fábricas si no se revisan las políticas económicas actuales. «El riesgo es que el mercado argentino termine siendo solo un punto de consumo de productos importados, sin desarrollo ni producción propia», advirtieron desde la Unión Industrial Argentina (UIA).
Mientras tanto, el termo argentino por excelencia, ese que acompañó generaciones de mate y trabajo, cambiará su etiqueta de “Industria Argentina” por una leyenda más global: “Made in China”.












